Technorati Tags: spam
Últimamente me estoy empezando a hartar del spam. Hasta tal punto que me pregunto si resulta rentable mantener cuentas de correo en las que recibo unos 4 o 5 mensajes útiles a la semana, pero unos 600 de spam.
La cuenta de siempre, la que tengo redireccionada a Gmail, recibe más de 70 diarios, de los cuales la mayoría pasan el filtro de Dreamhost pero no el de Gmail. Como consecuencia, tengo que borrar dos carpetas de correo basura, la de Dreamhost y la de Gmail. Hoy mismo he desactivado el filtro de Dreamhost, porque encima éste me avisa cada día si hay correo en la carpeta “Junk”, lo que añade más mensajes inútiles.
Para continuar, la cuenta de webmaster en Todo Gimnasio me parece que tiene los días contados, porque ahí ya sólo recibo spam, al haberme creado otra cuenta para recibir los temas administrativos.
Pero ahí no acaba, porque la cuenta que tengo en Yahoo! Mail también recibe unos cuantos al día, y aunque borro automáticamente todo lo que detecte el filtro como spam, me da la sensación de que el filtro funciona a pedales, ya que todos los días tengo que marcar 4 o 5. Sin embargo, el filtro debe funcionar bastante bien, porque cuando no tenía el borrado automático activado, veía la carpeta de correo basura crecer y crecer.
La semana pasada casi llego al límite de mi paciencia, porque después de borrarme de la sección de empleo de Universia (a estos no les regalo enlace), seguía recibiendo 1 o 2 correos diarios. De hecho, me borré 2 veces, porque la primera parece que no se enteró muy bien, y ya la tercera vez que lo intenté no me encontraba en su base de datos, pero yo seguí recibiendo correos durante unos días. Hasta que les mandé un mensaje con su formulario de contacto haciéndoles saber que estaban incumpliendo unas cuantas leyes. Los mensajes han parado, no sé si porque marqué los últimos que recibí como spam en Yahoo! o porque me han borrado ellos a mano, pero no he recibido respuesta ninguna de ellos.
La cuenta del trabajo es tema aparte. Ya mencioné hace tiempo que es una cuenta reutilizada, y que entre eso y lo común del nombre de usuario, cada día vacío la papelera con unos 40 o 60 mensajes de spam. Y el filtro del Thunderbird no es perfecto y alguno (10 o 12 al día) que otro se cuela y tengo que marcarlo a mano.
Y encima, ya han pasado también a hacer spam en este blog, hasta el extremo de obligarme a cerrar los comentarios de la entrada Vulnerabilidad en la alerta anti-phishing de Firefox 2.0, ya que he recibido unos 40 en ella en cosa de 1 semana. Afortunadamente, el filtro de Akismet que lleva WordPress los ha parado todos, pero me he hartado de introducir palabras en el filtro de discusiones para que los corte, y parece que éste no funciona demasiado bien, ya que diciéndole que no deje pasar la cadena “[/url]” (como son bots, meten enlaces con a href y con [url=, igual que en los foros), los coge el Akismet igualmente y tengo que borrarlos a mano. Será porque el carácter ‘[’ le molesta al parser o porque el Akismet va por delante y no llega al filtro de comentarios de WordPress.
Los primeros mensajes de spam que recibía en el blog eran fáciles de bloquear, ya que venían todos del mismo rango de direcciones IP y además de sitios tan poco cercanos como Korea o Amsterdam. Así que con bloquearles el acceso al blog en el servidor, se acabó la rabia.
Lo que me resulta todavía más curioso es que últimamente estoy viendo en las estadísticas un tipo de spam que pensé que había desaparecido hace años, el referer spam, que consiste en acceder a una web utilizando un “referido” (se supone que es la web desde la que viene la visita, como si pinchas en un enlace a otra web) falsificado, con la dirección que quiera el spammer, de manera que aparezca en las estadísticas. La consecuencia es que, si las estadísticas son públicas, el spammer gana enlaces, y mejora su posición en la lista de referidos enviando muchas peticiones con la misma dirección. La coña es que mis estadísticas no son públicas, pero bueno.
En fin, que estoy hasta las narices del spam, y tarde o temprano acabaré tomando medidas drásticas, me temo.