Technorati Tags: conductores, caraduras, aparcamiento
Martes, 7 de la mañana en punto. Circulo por una calle de un solo carril buscando aparcamiento para ir a currar. Veo un hueco, muy cerca del semáforo que regula la salida de vehículos de la calle. Enchufo intermitente y empiezo a entrar de morro en el hueco porque el semáforo se acaba de poner en verde y para no montar el taco mientras aparco (no es que tarde mucho, pero aquí son muy impacientes). Acto seguido, el Opel Astra de delante enciende el intermitente. “Too little, too late chavalín”, pienso mientras me quedo esperando a que siga su camino. El tío se queda haciéndome gestos.
Se baja el acompañante, bajo la ventana y pongo los puntos sobre las íes: “No te he visto encender el intermitente”.
Me responde “es que vamos a aparcar ahí”. Por si acaso no me ha oído, le repito: “no has puesto el intermitente hasta que estaba dentro”. Se da la vuelta farfullando.
Entretanto, la repartidora del pan que tenía detrás se pone nerviosa y empieza a chillar. Sus gritos duran lo que tardo en suavizarla con un calmado “campeona, que es muy temprano para dar voces, tranquilízate”.
Se baja el conductor, y yo sigo metido en el hueco esperando a que se quiten los de atrás para aparcar como mandan los santos cánones. La chica repartidora, ya más calmada, me da la razón, y el del Astra no tiene más cojones que probar suerte en … ¡el hueco de al lado!
Le cabía, pero como algunos son bastante torpes aparcando, ni se atrevió. Ni siquiera se le ocurrió pedirle al del Laguna de delante que recortase un poco el metro y medio de espacio que tenía delante para poder aparcar holgadamente.
Entretanto el semáforo ya se puso en rojo, de nuevo en verde y rojo otra vez.
Pues lo dicho, la gente tiene más cara que espalda, si se me llegan a poner cabezones la liamos, porque yo no me voy a ir del sitio que he cogido. Y si hace falta que vigile el coche, lo vigilo.