Que yo me bajo.
Ya sé que dije que hasta que acabara los exámenes no iba a escribir, pero esto merece alguna mención.
Ayer me enteré de dos noticias que dan que pensar en qué clase de sociedad estamos metidos:
La SGAE cobró derechos a un certamen benéfico de discapacitados psíquicos
La pandilla de ladrones de siempre les exigía 518 euros en concepto de derechos de autor a una asociación de discapacitados físicos, el Taller Cultural de Fuentepelayo, por representar una serie de obras en un certamen de teatro.
Las primeras reclamaciones del pago se remontan a 2003, y en diciembre de 2005 SGAE puso una denuncia por impago.
Y claro, después de todo el trajín y de que la asociación pagara los 518 euros, pues el asunto saltó a la red, apareciendo en sitios como el blog de Nacho Escolar, en Informativos Telecinco, Barrapunto y periódicos de tirada nacional.
Pelea por el dominio deusto.com
La editorial Planeta Agostini llegó 5 años tarde al registro de su marca Ediciones Deusto (2002) y reclama el dominio deusto.com, en propiedad de otra persona desde 1997, pero aún así han conseguido que la OMPI le bloquee el dominio y sea inaccesible. Además, el propietario tendrá que defender ante la OMPI que su registro es anterior al de la marca y que no usa el dominio de mala fe.
Como siempre, las injusticias en contra de los pequeños, seguro que no se atreven con la Universidad de Deusto.
Por si fuera poco, Deusto es un barrio de Bilbao, así que entiendo aún menos las ganas que tiene Planeta Agostini de dar por saco. Querrán también publicidad negativa 